A TRICK OF THE TAIL
1976. Genesis
Cuando Peter Gabriel abandonó Genesis, después de la gira de The Lamb Lies Down On Broadway, muy pocos eran los que daban un duro por ellos. Sus seguidores mantenían serias dudas acerca del futuro del grupo.
Sin embargo, esas dudas se disiparon en la primavera de 1976, cuando Genesis sorprendieron al mundo de la música con el lanzamiento de A Trick Of The Tail, una auténtica obra maestra que vino a demostrar lo que ya algunos sospechábamos:
En primer lugar, que las increíbles muestras de genialidad de su etapa anterior, no se cimentaban tan solo en la apabullante presencia de su carismático líder, sino que eran producto del trabajo y la desbordante imaginación de unos músicos extraordinarios, los cuatro que aquí aparecen.
Segundo, que la mano de Tony Banks en el terreno compositivo era de una importancia capital a lo largo de toda su trayectoria. En éste disco, Genesis firman por primera vez los temas con nombres propios. Banks aparece, ya sea en solitario o como coautor, en los créditos de todos y cada uno de ellos.
El disco, grabado entre octubre y noviembre del año anterior, cuenta con ocho temas de indescriptible belleza, con esquemas de gran complejidad rítmica y entramados armónicos soberbios, que sostienen hermosísimas melodías, tanto vocales como instrumentales.
El dominio que el grupo ha adquirido con respecto a parámetros formales es superior. Fuerza y lirismo en dosis perfectas, convenientemente mezcladas y magistralmente estructuradas.
Ya que hablábamos de Banks, es obligado mencionar el exquisito trabajo con los teclados y la guitarra de doce cuerdas. Las diabluras salidas de los sintetizadores, el órgano y el mellotron a lo largo de todo el disco, pueden compartir halagos con las excelentes interpretaciones de piano en temas como el maravilloso Mad Man Moon (¡qué joya!), pieza en la que se puede advertir la capacidad de la banda para intercalar perfectamente partes diferentes, hábilmente enlazadas, y volver al tema principal con inusitada maestría.
Pero donde ésta destreza llega al súmum es en Ripples, una canción cumbre del rock sinfónico en la que estrofas y estribillos, de bellísima factura, se ven aderezados con un puente central instrumental en el que sinte y guitarra nos dejan, en perfecto contrapunto, una de las páginas más maravillosas del rock, jugando sobre un trabajo grupal para el que no hay palabras. Se advierte el sello de Michael Rutherford en la composición. Y no solo en eso. Mike se muestra en forma tanto con los bajos como con las doce cuerdas.
Este es, probablemente, el mejor trabajo de Steve Hackett dentro de su etapa con Genesis. Como guitarrista de grupo, la madurez alcanzada es extraordinaria. Como solista, la imaginación es desbordante. Como autor, es suficiente con dejarse atrapar por esa belleza llamada Entangled para calibrar su enorme nivel.
Por su parte, Phil Collins se desdobla en las labores de batería y cantante. Magnífico en ambas. La faena realizada con la percusión es para salir por la puerta grande, no solo en Los Endos, tema de gran lucimiento personal, sino a lo largo de todo el álbum, como en el caso de Robbery, Assault And Battery, un tema increíble en el que el propio Phil participa como compositor.
Como vocalista, afronta la delicadísima papeleta de suplir la ausencia de Peter Gabriel. Pero el cuidado que pone en el empeño da como resultado el triunfo en la mencionada empresa. Si había inseguridad, no se aprecia en absoluto. Quizá lo que sí hay, es un intento por aproximar el timbre y los giros a los de su antecesor, pero, en definitiva, el resultado en A Trick Of The Tail es óptimo. Y, una vez cogida la confianza, hay que decir que Phil se ha afianzado como uno de los mejores cantantes pop de cuantos han poblado el panorama, cantando con una especial sensibilidad que llega en profundidad.
A estas alturas de comentario mi amigo Gonzalo debe estar diciendo: "¡Eh! ¿Qué pasa con Dance On A Volcano?". Tranquilo Gonzalillo. Un temazo como éste también tiene su sitio, y además en lugar privilegiado. Pero para no extenderme demasiado, bastará con decir que es una gema y punto.
Dos canciones quedan por mencionar. Una es Squonk, potente corte destinado al lanzamiento del álbum. La otra, A Trick Of The Tail, canción rescatada de los tiempos de Foxtrot y que ahora ve la vida con merecida intensidad.
Cuando el disco se puso a la venta en plena Semana Santa de aquél año, yo me encontraba fuera, de vacaciones. Al regresar, mis amigos me informaron de su presencia en el escaparate de Melody, la tienda de discos de mi barrio. Adquirirlo fue instantáneo. La primera vez que lo escuchamos, los ojos se nos salían de las órbitas de puro placer. Era increíble. Pese a que la novieta que yo tenía por aquél entonces, bastante ignorante, no alcanzaba a comprender la excitación que nos producía aquél maremágnum sonoro. Lo siento por ella.
Por mi parte, rememoro ese placer de la primera vez en cada nueva audición.
Desde el punto de vista comercial, éste disco es hoy uno de los más olvidados de Genesis. Desde el punto de mira musical, es una maravilla que no debe faltar en tus estanterías. Seguro que no te arrepentirás de tenerlo.
(Extracto del libro "Pop-rock. Cien discos inolvidables" de C. Pastor)